Introducción a la regeneración urbana artística y cultural
La regeneración urbana artística y cultural ha demostrado ser uno de los planteamientos más efectivos para sanar física y socialmente los contextos citadinos alrededor del mundo
El concepto de regeneración urbana como hoy lo conocemos nace a finales de la Segunda Guerra Mundial. El contexto incluía un gran número de ciudades devastadas por la guerra, que requerían con urgencia una reconstrucción no sólo el entorno material, también debían restaurar su funcionamiento como sociedad, sus prácticas y su identidad colectiva.
Ante esto se plantearon y fueron adoptando distintos programas de saneamiento en las urbes. Entre las múltiples áreas desde las cuales puede enfrentarse el reto de regenerar una sociedad urbana, con el tiempo se percibe que el desarrollo artístico y la difusión cultural han desempeñado un rol fundamental en algunas de las iniciativas más exitosas.
Entre los principales beneficios que han resultado de programas de este tipo, que además se caracterizan por ser en su mayoría proyectos económicos, están:
- Mejoran y promueven la imagen de ciudad o una zona urbana
- Contribuyen al resaltamiento de la cohesión social
- Generan un sentido de comunidad y una identidad colectiva
- Promueven el interés social y económico por el entorno
- Remarcan la capacidad de colaboración entre la ciudadanía.
- Reducen el comportamiento ofensivo entre ciudadanos
Una de las premisas en la regeneración física y social de las ciudades es el trabajo en conjunto con los miembros de la comunidad para implementar los programas pertinentes. De esta manera se desarrollan en sintonía con las necesidades locales y entienden genuinamente las respuestas que requieren dichas necesidades.
Programas aplicados en ciudades de alrededor del mundo, con una marcada tendencia que comenzó en los años setenta principalmente en ciudades de Europa y Estados Unidos, se han comprobado exitosas en la mejora de espacios físicos y el saneamiento del tejido social:
Desde la conformación de la Unión Europea se han implementado programas con continuidad a lo largo de varios países, entre ellos el European Unión Urban II que fusiona los esfuerzos al civiles y gubernamentales para trabajar conjuntamente en la “culturalización” de las ciudades incluidas.
Podemos encontrar buenos ejemplos de regeneración urbana a través del arte y cultura en ciudades del Reino Unido con iniciativas que se consolidaron a partir de los ochentas. La eficiencia de dichos programas ha sido evaluada por el Dr. Tim Hall, de la Geography and Enviromental Management Research Unit (Unidad de investigación Geográfica y Medio Ambiente) de la Universidad de Gloucestershire.
Por su lado, la agencia Bolton City Challenge confirmó una transformación positiva en el comportamiento y la capacidad de expresión de los jóvenes británicos gracias a estos programas. Un ejemplo es la campaña de “Glasgow’s Miles Better” a través de la promoción urbana, sobre la base de una personalidad artística, permitió el desarrollo de la entidad. También se han realizado festivales que permiten la afirmación de la identidad comunitaria, por medio de la interacción con el arte, como el Fish Quay Festival en Suderland, y el Falls Road Festival en Belfast, Irlanda.
El reporte Urban Regeneration analiza medidas aplicadas exitosamente por distintos gobiernos. Entre las más destacadas están el programa Urban Development Corporation, ejecutado en los ochentas, y el Single Regeneration Budget establecido en 1993. Además de estas, tenemos el caso de Liverpool, ciudad que reconstruyó su museo marítimo y estudios de televisión pública, como parte de una iniciativa con alto perfil cultural y la cual se tradujo en un ejemplo para otras ciudades británicas como Glasgow, Birmingham y Manchester.
En cuanto a otros países europeos con antecedentes esta el caso de Suburb, en Helsinki, un programa implementado por las autoridades finlandesas y apoyado en la población de esta capital.
Por otro lado Paris fue testigo de una asociación vecinal a favor del arte público, Lezarts de la Biévre, que apoyada por el gobierno transformó una importante calle del barrio en una galería callejera que se renueva una vez al año con algunos de los más grandes autores del arte callejero en Francia. Gracias a esta dinámica la zona ha adquirido relevancia en la opinión pública incluso en otros países.
Aquí se han llevado a cabo programas artísticos comunitarios para combatir la violencia entre los jóvenes de la calle. Un ejemplo que funciona desde hace un par de décadas es el centro Watts Art Community. Aquí se realizan talleres creativos que reafirman una alternativa creativa a la violencia en las calles para varios jóvenes. La disminución delictiva y de conductas violentas dentro de esta entidad ha sido mayormente gracias a la aplicación de este programa y ya se empiezan a establecer propuestas similares en otras zonas de la ciudad angelina.
Sin duda esta ciudad ha manifestado históricamente una intensa relación urbano-artística, la cual representa su principal herramienta de comunicación frente al mundo y es un elemento fundamental para su identidad. Como muestra esta la ley que exige la destinación de entre el .5 y el 1% de los ingresos del gobierno local a proyectos de arte y cultura.
Esta ciudad canadiense ha creado espacios llamados cultural free zones o “zonas abiertas para la cultura” dentro del perímetro urbano. En estos espacios existe la libertad de plasmar cualquier expresión artística que tenga como propósito contribuir a la identidad del lugar. Probablemente el mejor ejemplo de estas zonas artísticas es el St. Laurent Boulevard, entre las calles de Sherbrooke y St Viateur, cerca del centro de Montreal.
En otra importante ciudad de este país norteamericano, Québec, el gobierno dedica el uno por ciento del presupuesto destintado a la construcción de edificios públicos para patrocinar y establecer iniciativas relacionadas al arte público.
Texto: Archivo Callejero
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